La hemos visto todos alguna vez y siempre nos ha transmitido un profundo sentimiento de mal rollo a la par que provocado algún desarreglo en el bajo vientre. Por no mentar una gran desafección emotiva para con el director hijoputa de la pelicula, ojo. Y es que efectivamente, queridos amigos, estamos hablando de esa escena sin sonido o, en el caso de tenerlo, de escena con un básico efecto minimalista extraido de un sintetizador ochentero metido en una trituradora industrial, cuando el gorrión o la gorriona notan, por motivos que están lejos de nuestro intelecto terrenal, que no están solos, y se remueven visiblemente subiéndose la cinturilla del pantalón para tapar el tanga o, en el caso de él, recolocándose los gallumbos como Rafa Nadal. La presencia está ahí y tú lo sabes desde tu butaca porque todos los indicios apuntan a aparición estelar. Pero ellos no. Si acaso la intuyen. Ahora lo único que falta es que la cámara gire a la par que la cabeza del protagonista y nos la muestre, esta vez sí, en su máximo esplendor. A poder ser, lentamente. Para degustar el momento, eh.
En fín, que se gira el Rodri y la ve; con la cabeza ladeada y los pelos laaaaaaargos. Chorreando. Empapada de agua. En medio de un charco. Una chica desnaturalizada en camisón que hace aproximadamente (y esto es importante remarcarlo) 0,6345 segundos no estaba ahí. Ahí no había nadie hace 0,6345 segundos, señores, insisto. Y que encima te mira de abajo hacia arriba con un ojo todo del revés porque el otro está tapado por un flequillo kilométrico. Pálida nuclear (inglesa??). TE MIRA A TÍ. Con unas uñas con mas mierda que la cubertería de La Matanza de Texas. Laaaaargas y dejadas (estéticamente muy reprobables, la verdad sea dicha). Y esos dedos..., retorcidos como si le hubiera estrechado la mano a un potro de tortura; que yo no sé cómo puede esa mujer coger una cuchara o un tenedor con esos dedos, o currarse el cubo Rubik, sin ir más lejos. Arañando el parket, nuevecito de trinca, colocado hace apenas una semana en el piso, vale. 80 euros el metro cuadrado. El Parket. Traído expresamente de Suecia. Una fábrica que hay cerca del piso de Lisbeth Salander. Cortado a mano, colocado a mano, pieza por pieza, en tu pisito recién reformado. Reluciente. A punto de estrenar. Con todo el amor del mundo puesto en él. Con su cuarto de baño TimBurtionano y todo, y su cocina iluminada como el Cirque du Soleil.
- Oye, Francisquín, ¿esto es madera buena, no?.
- Mira.
- El qué?
- Ves este pelito bajo el pulimento..??
- Sí.
- Pues es de ardilla sueca.
Cagarse en los muertos de la chica esta de las extensiones y el ojo del revés es tontería. Podría reirse en tu cara.
Y espérate chaval, que esto no es un espíritu de esos de que flotan en el aire y se ve a traves de ellos como en Ghost, sabes. No, no, no, no.... qué va!!! OJALÁ!!! Esto parece de carne y hueso y, además, contra todo pronóstico, se mueve a cámara rápida como en los documentales sociales de hace un siglo, que parece la gente tonta perdida moviéndose por la calle, coño; de esos documentales en blanco y negro (o sépia) que dan ganas de darle una colleja a alguno y decirle: "tate quieto ya, joder, que me pones nervioso con la tiritera, hostia". ¿Como si le hubieran restregado un manojo entero de ajos por el ojete y unas pocas guindillas rabiosas? Pues por ahí van los tiros. Además, cuando se mueve hace un ruido así como de disco rayao, vale. Una especie de Chiquito de la Calzada, pero con mas reprís. Como un Vectra trucado saliendo de un semáforo, vamos.
A mi me pasa eso y qué quieres que te diga, chaval, me faltan piernas: los 100 metros en 6,5 segundos. Me corro las dos bandas del campo del Barça como Julio Alberto pero sin reconstituyentes nasales de por medio, sabes. Me zumbo el maratón de ida y vuelta y me da tiempo de darle dos pescozones al Gebrelaisse. Pero no, espérate, que siempre esta el Leif Garret de turno, que en lugar de eso se queda todo pillao y que te va a decir (aquí viene el quid de la cuestión): "¿Quién eres?".
Tu prima la del pueblo. Que pareces corki!!!!! Anda ve y ofrécele un cigarrito. Éntrale que esa cae fijo. Mira cómo chorrea. Está muerta de frío, la criaturica.
- ¿Tú crees que está muerta, Rodri?
- De frío, seguro, nen.
Que quién eres, dice el colega...
(pero bueno..., que esto es lo que tiene haber visto demasiados partidos de fútbol en Antena 3; tampoco hay que ser tan cruel)
Y la de los pelos anti-Pantene que se mueve para él, mirándole con el ojo tres cuartos fuera de la órbita, con muy mala cara, como si llevara sin hacer de cuerpo no menos de cuatro semanas, sabes. Una cara con muy mala folla, vale. Exagerado. Una especie de..., de...., no sé..., de no me toques los ovarios hijo de puta que me ha bajado la regla coagulada (lógicamente, por otro lado, ¿no?) y me duele la cabeza. Que ahí es cuando tú podrías decir: "no te va a doler so hija de perra, si la tienes abierta, con un boquete que me cabe la mano entera...!!!".
¿A ver si va a ser por eso que (es un suponer, cuidao, eh)...., que la tía mal follá esta te está rayando el parket nuevecito? Es decir, ¿a mí me ha bajado la regla coagulada y tengo migraña?, pues yo te jodo el parket porque llevo un mal día.
- ¿Tú crees que puede ser por eso, Rodri?.
- Hombre.., yo tuve una novieta que cuando le daba la migraña se le ponían los ojos más o menos así.
Espabila, coño!!!. ¿Pero cómo que quién eres? ¿Pero es que no ves ya de entrada que a la pava esta algo no le rula bien? ¿PERO DÓNDE ESTÁN SUS PUPILAS, ALMA DE CÁNTARO? ¿DÓNDE?
El momento cumbre es que cuando la tiene delante suya, a dos centímetros de su boca, igual que la canción aquella que cantaba el Jesús Vázquez cuando nadie sabia que era un poco jula, y te quedas (se queda) con la copla de que la chica tensionada es, atención: CHINA-JAPONESA-TAIWANESA-COREANA-TAILANDESA, o vete tú a saber, porque como son todos iguales y andan cerca unos de otros, pues... (no es por hacer el chiste barato, joder, es que es verdad)
Ahí ya, hay una reacción. Y es que todos somos humanos y todos tenemos nuestros límites. A saber...: "¿Pero qué puta mierda hace la hijaputa china esta en Badalona, en mi piso recién acicalado de arriba a abajo, rayándome el puto parket? Me cago en todos sus muertos!!!!. ¿Pero esto es una cámara oculta o qué??".
Y luego, inmediatamente después, una indignación popular de estar por casa.
Claro, con esto de la inmigracion al libre albedrío que tenemos ya 400 millones metidos aquí!!!. Todo lleno de tiendas de Todo a Cién, de Todo a Doscientas, y de que te monto un bar gallego si hace falta con su pulpo a feira tres delicias!!!! ("¿que kiele bebel con el pulpo? ¿albaliño o licol de losas?"). Pues lo normal es que también se traigan sus jodidos espíritus chinos-japoneses. Si es que tampoco hace falta ser Sofia Mazagatos para verlo, joder. Así nos va.
- Francisquín, nen, ya estás tardando en llamar a un fontanero, sabes.
- Un fontanero para qué, joder!!! Pero mira cómo me está dejando el parket la hija de su madre!!
- Para que busque el pozo.
- ¿El pozo? ¿Pero qué coño pozo?.
- El pozo de donde haya salido, padre. Que esta no cabe en los bajantes, no me jodas.
Mecagondios, no ha podido salir del Alcampo o del Carrefour, que es donde todo el mundo va a comprar el agua como las personas normales, hostia puta, no, hombre, no, fijo que tiene que haber salido de un puto pozo. Ahora ves y aclárate con la tontaloscojones de la Amparo.
- Y esa quién es, Francisquín??.
- La Presidenta de la Comunidad.
- ¿La que quiere poner el ascensor?
- La misma.
martes, 9 de marzo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
Noche de Fiesta. (FÍN)
Perdí no menos de dos o tres kilos; los dos bocadillos de jamón, las dos litronas y el Chardú, todo. Chorreones de sudor caían por mi frente. Ahora bien, hay que decir que los perdí muy a gusto, las cosas como son. Más perdieron los espartanos, de todos modos, sabes, que no quedó ni uno de vivo para contarlo. Que les den por saco. Por gilipollas. Mucha gloria y mucha leche pero se les acabó el follar. Hay que ser necio. Pero bueno, que sea como sea, hay que reconocer que debajo de las faldillas los tenían bien gordos, eh, eso sí.
- Adiós, Pamela. Dios te bendiga entre todas las putas de Barcelona - le dije encaminándome a la puerta.
- Aaaay, paaapi, ¿pero a dónde vas, mi amool?. Tú tiéne que dejar la cuenta aquí, tú sábe. Son 100 euros, pero yo te lo dejo en 80, cariño, porque me has tratado con respeto.
- Pamelita, reina..., los novios se tratan con respeto. ¿Tú no querías ser mi novia?
La enorme negra me miraba con los ojos muy abiertos, sin saber qué decir. Desanduve mis pasos hasta la cama, la cogí por la barbilla, dulcemente, como en las películas de amor americanas, y le dije:
- ¿Desde cuándo una novia amante le pide lereles a su amorcito por unos revolcones?. ¿80 euros? - continué -. 80 pollazos te pegaba, princesa, puedes estar bien segura de ello. Pero va a ser que no.
- Papito tú no te méta en follóne, por favor. Yo te amo. Dáme los 80 éuro y yo te hago felí un ratito más de gráti, cariiiño. ¿Sí?.
- Tú también tendrás siempre mi amor, Pamelita; empinao, como Dios manda, ya sabes. Gracias por la oferta de todos modos, guapa. Otro día, si eso, vendré con una fiambrera y unas pastillas de vitaminas con Ginseng; mas preparado, en definitiva, para esa boca que tienes que quita el sentío.
- Pero paaapi.... ¿Tú me escribirás?
Me giré, salí por la puerta metiéndome bien la camiseta por los pantalones, que ahora me resbalaban por la cintura, y bajé por las escaleras que antes me llevaron al paraiso de la carne atusándome el cabello para estar presentable. En la barra estaban los chicos echándose unas carcajadas. Hacían cara de vicio y perversión. Todos con ojeras y gestos exagerados. Se les veía satisfechos a los muy cabrones..
- Qué pasa, artistas. Hoy vamos a dormir a gustico, eh. ¿Sí o no?.
Se reían los mamones y me daban palmadas en la espalda. "Eres un machote de la hostia, Chumoski", me decían. "El puto amo, nen", el Tirilla, con cara de adoración. "Qué pedazo de hembra, Chumo. Eres una puta máquina, nen", el Jose Luís. "¿Has podido tú solo?".
- No, he pedido ayuda a dos enanos que se encargan de tareas de soporte y mantenimiento al cliente. No te jode, Albertico; ya te vale, tío.
- ¿Y la chupaba bien, o qué?. Joder, Paquito, en el World of Warcraft serías el puto amo.
De reojo vi como se acercaban de nuevo los tres gorilones; esta vez acompañados de un señor con traje y corbata.
- Hola, buenas noches, caballero.
- Hola, buenas noches.
- ¿Es usted el de los bocadillos de jamón?.
- Sí, señor. Y el de las litronas y el Cardhú. Un poco reseco el jamón, por cierto, pero estaba sabroso - le dije, y acto seguido, mirándole fijamente a los ojos, añadí-. ¿Y usted es el que no quería subírmelo a la habitación?.
- Me dice la Srta. Pamela que no ha querido abonar la cuota por los servicios prestados.
- Los servicios prestados..., ya... De eso quería hablar precisamente con usted. Mire, si me hace el favor, espere un momentito, que ahora lo arreglamos.
Cuando eché mano al bolsillo los tres gorilones se pusieron en posición de defensa personal. Yo, muy lentamente, sin dejar de mirarles, la saqué y les enseñé el Nokia. Marqué un número delante de ellos. El mariquita de la barra había cortado la música del local. Silencio de escena tensa en una peli de Sergio Leone. El tono de llamada sustituyó a la samba para sátiros con cadenas y camisas desabrochadas y puso el toque Banda Sonora Original al momento. Me puse el móvil en la oreja muy despacito. Mis colegas estaban flipando. Todos callados. Sin decir ni mú. Alguien descolgó al otro lado de la línea. "Sí, dime". Pudo escucharse perfectamente. Entonces empecé a hablar sin apartar la mirada del señor encorbatado y los tres gorilones.
- Sí, hola. Paco al habla. Eso es, correcto. Sí, en la casa de putas. Luz verde, ¿no?. Sin problemas. Vale, perfecto. Sí, ok, ok. Cojonudo. Ole tus huevos. Vale, de acuerdo. Corto.
Me guardé el Nokia con la misma parsimonia con la que lo había sacado, vale. Igual que si estuviera enfundando un Colt 45. Sin dejar de mirarles. Y con un tono vasilón hasta la muerte, cogí y le dije al encorbatado, en primera instancia:
- Mire usted, Sr. Chisgarabí, que dice la Señora Teniente, que precisamente hoy, el Juez que nos lleva a la unidad está de guardia esta noche. Que si necesito una orden de registro la tengo en 45 segundos. Y, especialmente, que le pregunte a usted por la rubia delgaducha que se fue con el Jose Luís detrás de las cortinas hace una hora. Justo esa que se está metiendo una raya detrás del macetón ahora mismo. En fín, tonterías, ya sabe; que cuántos años tiene, que si están los papeles en regla, que si aquí se consume drogaína...
- ¿Me puede enseñar usted su documentación, por favor? - me dijo el notas con aire de sobrado.
Cogí, me baje la bragueta, me saqué el cipote, lo puse encima de una mesa que había al lado, entre dos cubatas, donde estaban sentados un viejales con una guarrilla, y le dije:
- De momento, esta, es la única documentación que tienes que ver. La que te va a dar por culo como me sigas tonteando, básicamente. Porque como te saque la otra, te juro por mi santa madre que tú y los gorilones dormís esta noche en el calabozo, y mañana en el trullo, en el mismo corredor donde pondré al mariquita de la barra que me ha sablao 50 leuros, o sea, en el de los mariconazos. Tú mismo, en 5 minutos tienes aquí a la brigada.
Los colegas, de momento, estaban respondiendo bien. Excepto el Tirilla, que tenía los ojos como el monstruo de las galletas (no sé qué hacer con este muchacho, la verdad). El encorbatado, como vio que no tituteaba, acabó pidiéndome disculpas, a regañadientes, pero no se fue muy lejos. "Tómese lo que quiera, caballero. Faltaría más". Así que le dije a la guarrilla de la mesa del viejales que dejara de manosearme el rabo, me lo guardé, y girándome hacia los chavales, les dije:
- Venid para la barra que nos vamos a tomar unos whiskitos de gratis. No -le advertí al mariquita cabrón-, de ese no. Saca el Lagavulin que tienes dentro de ese armarito, piratón.
- Chumoski, que nos matan - me dijo el Jose Luís por lo bajini.
- Tú tranqui y bébete el whisky. Y haz el favor de dejar las ventosidades nerviosas para otro momento si no quieres delatarte y que los inventores del Sudoku, es decir, esos tres de ahí, te deformen un poco.
Los gorilones no nos quitaban ojo. Así que les dije con la mirada a los chicos que espabilaran que había que irse cagando hostias. Nos bebimos en tres tragos 2 botellas de Lagavulin. Sin hielo. A palo seco. Y nos largamos sin mirar atrás.
Una vez dentro del coche el Tirilla le dio al contacto, pero antes de arrancar se giró hacia mí, aún con los ojos desorbitados.
- ¿A quién coño has llamado, Chumo..?
- A la Rosario. Mañana tendré que darle explicaciones. Pero ahora no pensemos en eso, Tiri. Ahora toca disfrutar, que la noche es jóven. Agila, nen, que los primos de King Kong están asomando la cabeza por la puerta.
- Gracias por los whiskazos, nen.
- Las que tú tienes, joder.Soltó una risotada, metió primera, dejó 1.000 duros de goma delante de la puerta del puticlub, y nos fuimos.
Todavía conservo en mi memoria la fragancia a Tulipán Negro.
FÍN.
- Adiós, Pamela. Dios te bendiga entre todas las putas de Barcelona - le dije encaminándome a la puerta.
- Aaaay, paaapi, ¿pero a dónde vas, mi amool?. Tú tiéne que dejar la cuenta aquí, tú sábe. Son 100 euros, pero yo te lo dejo en 80, cariño, porque me has tratado con respeto.
- Pamelita, reina..., los novios se tratan con respeto. ¿Tú no querías ser mi novia?
La enorme negra me miraba con los ojos muy abiertos, sin saber qué decir. Desanduve mis pasos hasta la cama, la cogí por la barbilla, dulcemente, como en las películas de amor americanas, y le dije:
- ¿Desde cuándo una novia amante le pide lereles a su amorcito por unos revolcones?. ¿80 euros? - continué -. 80 pollazos te pegaba, princesa, puedes estar bien segura de ello. Pero va a ser que no.
- Papito tú no te méta en follóne, por favor. Yo te amo. Dáme los 80 éuro y yo te hago felí un ratito más de gráti, cariiiño. ¿Sí?.
- Tú también tendrás siempre mi amor, Pamelita; empinao, como Dios manda, ya sabes. Gracias por la oferta de todos modos, guapa. Otro día, si eso, vendré con una fiambrera y unas pastillas de vitaminas con Ginseng; mas preparado, en definitiva, para esa boca que tienes que quita el sentío.
- Pero paaapi.... ¿Tú me escribirás?
Me giré, salí por la puerta metiéndome bien la camiseta por los pantalones, que ahora me resbalaban por la cintura, y bajé por las escaleras que antes me llevaron al paraiso de la carne atusándome el cabello para estar presentable. En la barra estaban los chicos echándose unas carcajadas. Hacían cara de vicio y perversión. Todos con ojeras y gestos exagerados. Se les veía satisfechos a los muy cabrones..
- Qué pasa, artistas. Hoy vamos a dormir a gustico, eh. ¿Sí o no?.
Se reían los mamones y me daban palmadas en la espalda. "Eres un machote de la hostia, Chumoski", me decían. "El puto amo, nen", el Tirilla, con cara de adoración. "Qué pedazo de hembra, Chumo. Eres una puta máquina, nen", el Jose Luís. "¿Has podido tú solo?".
- No, he pedido ayuda a dos enanos que se encargan de tareas de soporte y mantenimiento al cliente. No te jode, Albertico; ya te vale, tío.
- ¿Y la chupaba bien, o qué?. Joder, Paquito, en el World of Warcraft serías el puto amo.
De reojo vi como se acercaban de nuevo los tres gorilones; esta vez acompañados de un señor con traje y corbata.
- Hola, buenas noches, caballero.
- Hola, buenas noches.
- ¿Es usted el de los bocadillos de jamón?.
- Sí, señor. Y el de las litronas y el Cardhú. Un poco reseco el jamón, por cierto, pero estaba sabroso - le dije, y acto seguido, mirándole fijamente a los ojos, añadí-. ¿Y usted es el que no quería subírmelo a la habitación?.
- Me dice la Srta. Pamela que no ha querido abonar la cuota por los servicios prestados.
- Los servicios prestados..., ya... De eso quería hablar precisamente con usted. Mire, si me hace el favor, espere un momentito, que ahora lo arreglamos.
Cuando eché mano al bolsillo los tres gorilones se pusieron en posición de defensa personal. Yo, muy lentamente, sin dejar de mirarles, la saqué y les enseñé el Nokia. Marqué un número delante de ellos. El mariquita de la barra había cortado la música del local. Silencio de escena tensa en una peli de Sergio Leone. El tono de llamada sustituyó a la samba para sátiros con cadenas y camisas desabrochadas y puso el toque Banda Sonora Original al momento. Me puse el móvil en la oreja muy despacito. Mis colegas estaban flipando. Todos callados. Sin decir ni mú. Alguien descolgó al otro lado de la línea. "Sí, dime". Pudo escucharse perfectamente. Entonces empecé a hablar sin apartar la mirada del señor encorbatado y los tres gorilones.
- Sí, hola. Paco al habla. Eso es, correcto. Sí, en la casa de putas. Luz verde, ¿no?. Sin problemas. Vale, perfecto. Sí, ok, ok. Cojonudo. Ole tus huevos. Vale, de acuerdo. Corto.
Me guardé el Nokia con la misma parsimonia con la que lo había sacado, vale. Igual que si estuviera enfundando un Colt 45. Sin dejar de mirarles. Y con un tono vasilón hasta la muerte, cogí y le dije al encorbatado, en primera instancia:
- Mire usted, Sr. Chisgarabí, que dice la Señora Teniente, que precisamente hoy, el Juez que nos lleva a la unidad está de guardia esta noche. Que si necesito una orden de registro la tengo en 45 segundos. Y, especialmente, que le pregunte a usted por la rubia delgaducha que se fue con el Jose Luís detrás de las cortinas hace una hora. Justo esa que se está metiendo una raya detrás del macetón ahora mismo. En fín, tonterías, ya sabe; que cuántos años tiene, que si están los papeles en regla, que si aquí se consume drogaína...
- ¿Me puede enseñar usted su documentación, por favor? - me dijo el notas con aire de sobrado.
Cogí, me baje la bragueta, me saqué el cipote, lo puse encima de una mesa que había al lado, entre dos cubatas, donde estaban sentados un viejales con una guarrilla, y le dije:
- De momento, esta, es la única documentación que tienes que ver. La que te va a dar por culo como me sigas tonteando, básicamente. Porque como te saque la otra, te juro por mi santa madre que tú y los gorilones dormís esta noche en el calabozo, y mañana en el trullo, en el mismo corredor donde pondré al mariquita de la barra que me ha sablao 50 leuros, o sea, en el de los mariconazos. Tú mismo, en 5 minutos tienes aquí a la brigada.
Los colegas, de momento, estaban respondiendo bien. Excepto el Tirilla, que tenía los ojos como el monstruo de las galletas (no sé qué hacer con este muchacho, la verdad). El encorbatado, como vio que no tituteaba, acabó pidiéndome disculpas, a regañadientes, pero no se fue muy lejos. "Tómese lo que quiera, caballero. Faltaría más". Así que le dije a la guarrilla de la mesa del viejales que dejara de manosearme el rabo, me lo guardé, y girándome hacia los chavales, les dije:
- Venid para la barra que nos vamos a tomar unos whiskitos de gratis. No -le advertí al mariquita cabrón-, de ese no. Saca el Lagavulin que tienes dentro de ese armarito, piratón.
- Chumoski, que nos matan - me dijo el Jose Luís por lo bajini.
- Tú tranqui y bébete el whisky. Y haz el favor de dejar las ventosidades nerviosas para otro momento si no quieres delatarte y que los inventores del Sudoku, es decir, esos tres de ahí, te deformen un poco.
Los gorilones no nos quitaban ojo. Así que les dije con la mirada a los chicos que espabilaran que había que irse cagando hostias. Nos bebimos en tres tragos 2 botellas de Lagavulin. Sin hielo. A palo seco. Y nos largamos sin mirar atrás.
Una vez dentro del coche el Tirilla le dio al contacto, pero antes de arrancar se giró hacia mí, aún con los ojos desorbitados.
- ¿A quién coño has llamado, Chumo..?
- A la Rosario. Mañana tendré que darle explicaciones. Pero ahora no pensemos en eso, Tiri. Ahora toca disfrutar, que la noche es jóven. Agila, nen, que los primos de King Kong están asomando la cabeza por la puerta.
- Gracias por los whiskazos, nen.
- Las que tú tienes, joder.Soltó una risotada, metió primera, dejó 1.000 duros de goma delante de la puerta del puticlub, y nos fuimos.
Todavía conservo en mi memoria la fragancia a Tulipán Negro.
FÍN.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
