(VERSIÓN ORIGINAL sin subtítulos)
chumoski rei mira lo qe te e preparao. me dijo la madre de un colega de los qe mavian inbitao al canpin este berano en andalucia. no tenia porke molestarse señora emilia. caya caya ladron qe llo se qe te gustan mucho. y era berda de la buena sabe. los bokerone en binagre me buelben loco perdio y mavia preparao un plato desos mu grandes pa los espagueti pero to yeno de bokerone. eso a las nuebe de la mañana. muchas gracia señora emilia es uste un sol. asin qe coji me fui a conpra el pan y una chibeca a la tiendeciya del canpin y me bolbi pa sentarme trankilamente a desayuna mientras la jente entoabia estava sobando tu mentiende. llo trankilico. con mi chibeca mi barra pan mi longaniza iberica mi nabaja pa corta la longaniza y mis bokerone.
(puntoaparte)
a eso de las once de la mañana me yama el josantonio. chumoski bamo al rio a be si pescamo unos pece o alguna cosiya aunke sea unos cangrejiyo de rio pal arro. vale nen. esperate qe recojo. meti los plato sucio en la tienda canpaña. de bokerone no kedo ni uno. asta remoje sopas de pan en el plato. medio kilo bokerone en binagre con su peregi y su ajito pal pecho de chumoski. y benga. aora pal rio a pesca pece sabe lo qe te digo no.
(puntoaparte)
joder josantonio qe retortijone me estan dando. caya coño y no te mueba mucho qe espanta los pece. anda a el fabo de pasarme algun gusaniyo ma pal anzuelo. josantonio nen no se si bolberme pal canpin a be si ago de cuelpo. trae el gusaniyo cojone chumoski. los gusaniyo san acavao. toma un trociyo de franfur qe tenia caduca en la neberica. son con keso. asin qe pican fijo nen. joder josantonio qe gana tengo de peerme. pero tu ere jilipoya o qe te pasa chumoski. mete el culo bajo el agua y peete no seas askeroso nen. qe no sescuche qe hai una familia hai arriva y te ban a sentir. vale nen.
(puntoaparte)
esplico la situacion. nos binimo pal rio a las once. 1 ora metios asta la cintura en un rio con el agua mas fria qe la poya de un eskima del polo norte tu mentiende. menos ma qe mis quisilber aguantan qe te cagas las in clemencia del tienpo chungo. pero eso no es el tema nen. el tema es qe llebabamo 1 ora asta las doce qe era lla sabe hai metios los dos con la mierda de los pece pal arro sin aver pescao un pijo. y entonce coji. y cuando el josantonio me dijo qe no perdiera los papele soltando mis gase porke avia jente cerca pue coji y me agache en el agua conjela sabe asin como disimulando como si uviera bisto algo interesante devajo el agua tu mentiende y me solte una manchega como un demonio.
(punto aparte)
al mi alrededo salieron de repente muchas burbuja. muchas burbuja. parecia un llacusi nen. de la manchega tan grande qe solte sabe. menos ma qe no sescucho na. pero el josantonio flipo en colore. parecia como si uvieran piraña a mi costao. chup chup chup chup. como si estubiera el agua irviendo nen. joder qe agusto me kede. tota qe le digo al josantonio. olle nen. qe llo me boi pal lababo del canpin. y cuando me jiro pa irme beo qe enpiezan a subir por encima del agua un monton de pece muerto. olle nen. aki tiene los pece. ¿bes tu?. una buena manchega bajo el agua y lla tiene pece pal arro. de muerte natura nen. por farta de aire bajo lagua tu mentiende. jajajajajajajajajaja. y me pire partiendome la caja sabe pal lababo porke los retortijone eran demasiao. eso no avia cristo qe lo aguantara. me pire cojiendome la tripa de los dolore.
avia en la puerta un cuvo y un mocho y tanvien sai o siete persona fuera. unos con su piriodiko y sus cosa pal aseo. ola buenos dia. ola qe tal. ola. ola. ¿el ultimo
pa ace de bientre por fabo?. jaja. jiji. juju. pue llo mismo. dijo un pabo con un vañado de mercadiyo. bale. mu bien. y llo aguantando el chaparron de los retortijone de los puto bokerone la longaniza iverica la chibeca y aluego los binito dulce de despue del desalluno. estavan linpiando los lababo sabe.
(punto aparte)
los lababo tenian a mano hizkierda los cagadero. tos con sus puerta de ierro pintas de berde. desas qe se ben los piese por avajo y se cierran con pestiyo tu mentiende. a mano derecha la ilera de los lababo y los espejo pafeitarse y makearse y al final de to avia tre o cuatro ducha. cojio y salio la señora de la linpieza y dijo lla podei pasar onbretone y nos metimo tos padentro. eran las doce y mitcha mas o meins. en catalan y to nen.
(punto aparte)
llo soi una persona mu bergonzosa pa mis cosa sabe a be si mentiende qe si llo tengo qe soltarme un peo en el canpo me lo suelto porke estoi en el canpo y tengo mi liberta pa peerme como un santo sabe pero claro a be como me lo monto aki con tanta jente cerca pa qe no se mescuche na de natu mentiende.
coji y me meti en un bater y cerre con el pestiyo. con el pestiyo y con gana de soltar la bonba atomica nuclea. la cosa estava chunga. unos se fueron pa las ducha. otros se kedaron afuera afeitandose y otro y aki esta lo ma jodio otro entro en el bater de al lao mia.
(punto aparte)
colgue mi cuilsilbe en el perchero la puerta. me sente en pelota pica. y me dije aguanta un pokiyo a be si se ba la jente sabe lo qe te digo. pa qe no te sienta naide. llo qe se nen. pero los retortijone eran mu criminale. asin qe hai estava llo sufriendo en silencio cuando de repente escucho justo a mi laico una especie de susurro de jemido sabe lo qe te digo como suplicando asin por lo bajini. era el pabo qe estava cagando al lao mia como los ruiseñore. despue de ese sonido desfuerzo inumano bino otro mas conocio. era un peo. alargao. agudo y aluego más grabe. mu largo. como un globo cuando le suelta elaire poco a poco sabe lo qe te digo.
y llo aciendo el jilipoya con los dolore por no pasa berguenza apretando el ogete nen. porke en la mili como todo eramo iguale no avia poblema sabe y adema
nos partiamo el culo y to. pero esto e diferente bale. llo aki no conozco a naide y me daba corte joder.
(punto aparte)
no pude ma. llo me dije lo siento en el alma sabe de berda de la buena qe lo siento pero no puedo ma. tengo qe saca el medio kilo de bokerone y tiene qe se por hai avajo. el tio de al lao no se cortaba un pelo. el a lo sullo. con su festibal de tronpeta y corneta y esas cosa sabe. y entonce coji y deje qe mi cuelpo fuera a su bola. akeyo fue in espicable. os lo juro por dio. primero sescucho un trueno. se callo una baldosa de la pare de la bibracion. igua estava mal pega sabe pero se callo y se ronpio. afuera alguien dijo ¿ostia qe a sio eso?. el tio de al lao mia de repente paro el concierto. aluego sescucho otro trueno pero asin como en la berbena sabe. un barreno deso qe rebientan los tocho. el agua me salpicava el culo de lo qe estava llo soltando hai. joder. sescucho fuera. y en unos minuto afuera del bater lla no sescuchaba na mas qe mis torpedo y mis bonba de fermentacion las granada y el vazoka. birgen santa qe peste y qe desaogo.
lo meno un cuarto ora cagando y echando beneno por el bujero. los bokerone mu rico balla qe si pero no bea aluego con qe mala leche salian.
(punto aparte)
no avia papel en el tigre. mecagonsusmuerto. pue llo no mancho los cuilsibe ni borracho nen. una poya. afuera no sescuchava na de na. qe raro nen. me espere un rato y seguia sin escucharse na. mire por vajo la puerta y no beia a naide. me lebante al final kite el pestiyo y asome la cabeza. el lababo estava desierto. como en las pelicula de zonvi sabe lo qe te digo no. qe estan las ciudade bacia y eso y no save por donde te ba a sali el muertopa comerte tu mentiende. las makiniya dafeita en los marmole. las espuma tanvien. las toaya colgas de cada uno. los grifo avierto soltando agua. las colonia los afte sei las makiniya electrica enchufas. ¿qe a pasao aki?. bueno. llo coji el piriodiko del nota ese qe tanvien se lo avia dejao y me meti a linpiarme el culo con la portada de chuster. me parece qe era el marca tu mentiende y aluego me fui pa fuera.
(punto aparte)
estavan tos en la puerta de los lababo. con cara de susto. ¿esta uste bien? me dijo uno. ¿llo?. llo estoi prefetamente señor mio. me e kedao como un markes. ¿qe a pasao hai dentro y esa olo tan mala qe es?. me dijo. na. esa olo es medio kilo de bokerone con pereji y ajito en desconposion. ostia puta ¿y nosotro como entramo hai aora conpadre?. me dijo. pue na. le pedi al usebio el qe linpia con la mangera qe izo la guerra en el ebro las maskariya antiga y pa dentro. benga onbre qe hai qe se baliente. uele qe alimenta eso lla lo se llo pero lo qe no mata engorda. buenos dia. y coji y me pire mas a gustico qe toas las cosa tu mentiende.
(punto aparte)
lla mavia alejao unos metro cuando escuche de dentro de los lababo. ostia. ¿qe ace el chuster pegao en el bater? y unas risas loca. fijo qe era un colega cule como llo. FIN de esta istoria qe es asoluta mente beridrika. la berda utentica de la bida.
NOTA DEL AUTOR:
Este dramático y angustioso relato fue colgado en la Red por primera vez el 26 de Octubre del año 2.007. En Foros As, para ser precisos. Por entonces, mi ortografía y, porqué no decirlo, mi educación en general, dejaba mucho que desear. Un gran desengaño amoroso fue el detonante que me hizo recapacitar sobre mis hechuras culturales y capacidades cognitivas varias. Sin más. Porque sí. Desde entonces procuro escribir algo mejor, lo que no quita que haya dejado de ser la misma persona humana que se saca la fulañilla de las uñas con la punta de una llave.
Paco Chumoski. 22-09-2010.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
Corazón fatigado. Final Chapter. "SE ME ROMPIÓ EL AMOR..." (II)
- Hola, Bruce - le dije al chino-japonés- mira una cosa que te voy a decir, padre: esto no es el típico bar abierto a la salida del after, tú mentiendes lo que te digo, no, esto es un jodido quiruérfano donde mi hija va a ver la luz en breves instantes y, donde además, en el momento en el que se tercie ese bendito instante, es probable que todos los presentes deban arrodillarse, aturdidos y anudados ante tamaña exposición de belleza y magnificencia, ¿comprendes, muchacho?, como si se te presentara sin previo aviso Leo Messi a cenar un día, chato. Así que vamos a dejarnos de barra libre, trae los cafeses para acá, y vamos a poner ahí, en el coño de mi mujer, aunque suene mal la cosa, los seis sentidos, ¿estamos?.
- Disculpe - me contestó el chino-japonés, aturdido, mientras me bebía el primero de los cafeses que había traido -, pelo se dice "los cinco sentidos", no "los seis". Es que son cinco, sabe usted.
- Serán los que me salgan a mí de los cojones, Bruce.
- Me llamo Miko, señol, soy enfelmelo.
- Cojonudo.
Me bebí el "calajillo de lón" y el resto de cafeses. Cuatro en total. Carajillo de rón, carajillo de Baileys, trifásico de anís y carajillo de Veterano.
- Tranquilícese, caballero, todo va a salir bien - me dijo el que se había presentado como Doctor, poniéndome una mano en el hombro. La compadrona asentía, agachada delante del mojino de la Mariajo. Los becarios estaban apilados todos en una esquina. Se habían asustado un poco. Y los primos de Bruce Lee no paraban de sacar fotos, pero en plan gran angular, nunca primer plano (no lo hubiera permitido, ojo). "Empuja!!!", decía la compadrona, "Respira!!!", volvía a decir. "Ayude a su mujer, cójala de la mano".
- ¿Se puede de fumar?
- No, no se puede - me contestó amablemente.
- YA CORONA!!! - dijo la Popeye.
No va a coronar, pensé, si mi hija es princesa ya desde los preámbulos del kiki que eché para concebirla... Esta gente no se entera. Mariajo sudaba la gota gorda y me tenía cogida la mano. "APRIETA AHORA!!!!". Y yo apreté. "Me haces daño, cariño, la que tiene que apretar soy yo", me dijo mi cari. "Perdona, chocho". Los becarios se arremolinaban ante el bendito coño de la Mariajo. Parece mentira, pero en ese momento me sentí orgulloso pues contemplaban una obra arquitectónica sin parangón. Uno sacó un móvil y apuntó a al entrepierna de mi mujer. "Chaval, guarda eso que te corto los dedos". "Es para la tésis". "¿Cómo? Será depravado... Oye, mira, le dices a la Tésis esa que no hay fotos. Te curras un dibujito con un carboncillo y listos o te pego dos galletas aquí mismo, tú decides". Las dos enfermeras se afanaban en preparar una especie de cunita con rayos uva arriba. "YA ASOMA LA CABEZA!!!". Me asomé y vi una mata de pelo caracoleada, negra como el carbón, como si hubiera metido los deditos en un enchufe, la criaturita.
- Ha sacado el pelo de mi abuela, que en paz descanse. Rizado como la faraona - dije sacando pecho.
"EMPUJA, EMPUJA!!!"
Cuando asomó la cabeza vi que era muy morena. Mucho. Y me asusté. También lo era mi abuela pero..., no sé..., lo de mi abuela era más "agitanao" por así decirlo; más oliváceo, sabes.
- Oiga, señora compadrona, dese prisa, por el amor de Dios, que la niña está muy morada y se conoce que le falta el aire - me apresuré a decirle a la mujer de los partos con brazos de Popeye. Estaba asustado. Tenía los calzoncillos, a raiz de un efecto succión, metidos por el ojete hasta una profundidad considerable. Se me estaban quitando las arrugas de los ojos y todo. Goterones manga caían por mis sienes.
Se asomaron los becarios. Se asomaron las dos enfermeras. Se asomó el médico de guardia. Se asomó Miko Bruce Lee. Los dos japos con las NIKON. El enfermero que me había traido al quiruérfano. Y en última instancia, y para mi pasmo personal, el Tirilla, asomando la cabeza por la puerta. Estaba tumbado en una camilla.
- PACO!!! Sabía que era tu voz!!!
- Coño, ¿Tirilla, qué cojones haces aquí?
- Una indigestión, tío. La puta rolling familiar de anoche. Me duele la tripa cosa mala.
- ¿Fumaste mucho?
- Un poco. ¿Es tu hija?. Joder, qué mata de pelo negro... - se giró y le habló a alquien que había tras la puerta, el celador, quizá - Espérate un segundo, muchacho, que esto no me lo pierdo.
Vino otro "EMPUJA" y un "YA LA TENGO". Acto seguido se hizo un silencio sepulcral por parte de los presentes allí donde precisamente se chilla a la vida. La mujer aguantaba a mi hija, la cual hay que decirlo cumplía con el cometido habitual (berrear en señal de protesta por haberle expropiado su acogedor piset), por los tobillos mientras una de las enfermeras se acercaba con una toalla desinfectada (digo yo, ojo). Tenía un vozarrón de tres pares (mi hija, digo). ¿Como si se le hubiera roto la PS3? Pues algo así.
- Por Dios, mire usted, con todo el respeto del mundo, vale, que yo no soy precisamente de estudios médicos de alto standing como esto que nos traemos entre manos, usted mentiende lo que le digo, verdad, pero que digo yo que a ver si con unas palmadas más se descongestiona del todo, no, es que yo, a mis cortas luces, diría que está muy morada y me estoy asustando mucho, oiga - rogué a la mujer ante su pasividad.
- ¿Cómo se llama usted, caballero? - me dijo entonces la compadrona, ya con la criaturita en brazos.
- Paco. Paco Chumoski. Para servirla a usted y a la Vírgen del Carmen. Culé hasta las trancas, currante, honesto, responsable, y, si me dejan, también muy cariñoso. No he tenido mucha suerte en el amor, sabe usted, pero ahora soy el hombre más feliz del mundo, o casi, al menos hasta que mi niña vaya cogiendo su colorcito. Ande, dele una palmadita más a ver si llora un poco más fuerte y se desahoga del todo la chiquilla.
- Paco - me contestó la mujer. Mis rodillas eran como gelatina Royal - A la niña no le pasa nada.
- ¿No? ¿Está usted segura?
- Segura. A la niña no le ocurre nada.
Todos guardaban silencio. Solo se escuchaba el llanto de mi princesita. Hasta el Tirilla, que es un bocazas de la hostia, mantenía la los labios firmemente apretados. Se dibujaba una línea firme en su boca y su cara reflejaba de todo menos alegría. Parecía a punto de llorar.
- Pero.... - acerté a decir.
- La niña, Paco..., la niña no está morada... - me contestó muy despacito, con mucha dulzura-. No le falta el aire ni sufre ninguna incidencia a simple vista. Tiene buenos pulmones además, por lo que veo. Lo que ocurre es que la niña es así. Es de color.
- ¿De color? ¿De qué color?.
- Tirando a negro, Paco. La niña es negra.
Miré a la Mariajo. Estaba llorando.
- Solo fue una vez, Paco. Un desliz. Con el Mateo. Una vez, te lo juro. Sin querer. No me di cuenta. Fue una tontuna, te lo prometo.
Luego miré al Tirilla, que aún asomaba la cabeza por la puerta, algo incorporado ahora sobre la camilla. Con lágrimas cebolleras en los ojos se llevó dos dedos a la boca e hizo el gesto de "chitón" imitando el cierre de una cremallera en sus labios.
- Paco, esto queda entre nosotros, no te preocupes, nen - se dobló del dolor de tripa durante un instante - hay un amigo en mí, tío, ya lo sabes - en este punto el celador se lo llevó.
A las 07:40h. mi vecina la Rosario despertó con un fuerte dolor de cuello y las bragas de color carne humedecidas. En la tele reponían "The Dukes of Hazzard" a esas horas. La Teletienda cachonda acabó sin poder captar una nueva clienta pero Antonio Banderas ganó una amante anónima más. Mi amigo José Luís le dio un piquito cariñoso a su nuevo amor de barra y se despidió entre grandes promesas de afecto y atenciones. Pedrito "El Cascas" se dirigía al gimnasio, fresco como una rosa. Paco, el kiosquero, abonaba religiosamente la cuota establecida por los dos servicios acordados con Pamela, la megamulatona, aunque en realidad no pudo pasar del primero, y a duras penas. Y el Tirilla..., bueno..., el Tirilla estaba siendo sodomizado analmente por una sonda. Le estaban limpiando el estómago. Podía escuchar sus lamentos perfectamente. Todo el Hospital podía hacerlo, de hecho. Es por ello que los míos quedaron solapados y pasaron más desapercibidos.
FÍN.
- Disculpe - me contestó el chino-japonés, aturdido, mientras me bebía el primero de los cafeses que había traido -, pelo se dice "los cinco sentidos", no "los seis". Es que son cinco, sabe usted.
- Serán los que me salgan a mí de los cojones, Bruce.
- Me llamo Miko, señol, soy enfelmelo.
- Cojonudo.
Me bebí el "calajillo de lón" y el resto de cafeses. Cuatro en total. Carajillo de rón, carajillo de Baileys, trifásico de anís y carajillo de Veterano.
- Tranquilícese, caballero, todo va a salir bien - me dijo el que se había presentado como Doctor, poniéndome una mano en el hombro. La compadrona asentía, agachada delante del mojino de la Mariajo. Los becarios estaban apilados todos en una esquina. Se habían asustado un poco. Y los primos de Bruce Lee no paraban de sacar fotos, pero en plan gran angular, nunca primer plano (no lo hubiera permitido, ojo). "Empuja!!!", decía la compadrona, "Respira!!!", volvía a decir. "Ayude a su mujer, cójala de la mano".
- ¿Se puede de fumar?
- No, no se puede - me contestó amablemente.
- YA CORONA!!! - dijo la Popeye.
No va a coronar, pensé, si mi hija es princesa ya desde los preámbulos del kiki que eché para concebirla... Esta gente no se entera. Mariajo sudaba la gota gorda y me tenía cogida la mano. "APRIETA AHORA!!!!". Y yo apreté. "Me haces daño, cariño, la que tiene que apretar soy yo", me dijo mi cari. "Perdona, chocho". Los becarios se arremolinaban ante el bendito coño de la Mariajo. Parece mentira, pero en ese momento me sentí orgulloso pues contemplaban una obra arquitectónica sin parangón. Uno sacó un móvil y apuntó a al entrepierna de mi mujer. "Chaval, guarda eso que te corto los dedos". "Es para la tésis". "¿Cómo? Será depravado... Oye, mira, le dices a la Tésis esa que no hay fotos. Te curras un dibujito con un carboncillo y listos o te pego dos galletas aquí mismo, tú decides". Las dos enfermeras se afanaban en preparar una especie de cunita con rayos uva arriba. "YA ASOMA LA CABEZA!!!". Me asomé y vi una mata de pelo caracoleada, negra como el carbón, como si hubiera metido los deditos en un enchufe, la criaturita.
- Ha sacado el pelo de mi abuela, que en paz descanse. Rizado como la faraona - dije sacando pecho.
"EMPUJA, EMPUJA!!!"
Cuando asomó la cabeza vi que era muy morena. Mucho. Y me asusté. También lo era mi abuela pero..., no sé..., lo de mi abuela era más "agitanao" por así decirlo; más oliváceo, sabes.
- Oiga, señora compadrona, dese prisa, por el amor de Dios, que la niña está muy morada y se conoce que le falta el aire - me apresuré a decirle a la mujer de los partos con brazos de Popeye. Estaba asustado. Tenía los calzoncillos, a raiz de un efecto succión, metidos por el ojete hasta una profundidad considerable. Se me estaban quitando las arrugas de los ojos y todo. Goterones manga caían por mis sienes.
Se asomaron los becarios. Se asomaron las dos enfermeras. Se asomó el médico de guardia. Se asomó Miko Bruce Lee. Los dos japos con las NIKON. El enfermero que me había traido al quiruérfano. Y en última instancia, y para mi pasmo personal, el Tirilla, asomando la cabeza por la puerta. Estaba tumbado en una camilla.
- PACO!!! Sabía que era tu voz!!!
- Coño, ¿Tirilla, qué cojones haces aquí?
- Una indigestión, tío. La puta rolling familiar de anoche. Me duele la tripa cosa mala.
- ¿Fumaste mucho?
- Un poco. ¿Es tu hija?. Joder, qué mata de pelo negro... - se giró y le habló a alquien que había tras la puerta, el celador, quizá - Espérate un segundo, muchacho, que esto no me lo pierdo.
Vino otro "EMPUJA" y un "YA LA TENGO". Acto seguido se hizo un silencio sepulcral por parte de los presentes allí donde precisamente se chilla a la vida. La mujer aguantaba a mi hija, la cual hay que decirlo cumplía con el cometido habitual (berrear en señal de protesta por haberle expropiado su acogedor piset), por los tobillos mientras una de las enfermeras se acercaba con una toalla desinfectada (digo yo, ojo). Tenía un vozarrón de tres pares (mi hija, digo). ¿Como si se le hubiera roto la PS3? Pues algo así.
- Por Dios, mire usted, con todo el respeto del mundo, vale, que yo no soy precisamente de estudios médicos de alto standing como esto que nos traemos entre manos, usted mentiende lo que le digo, verdad, pero que digo yo que a ver si con unas palmadas más se descongestiona del todo, no, es que yo, a mis cortas luces, diría que está muy morada y me estoy asustando mucho, oiga - rogué a la mujer ante su pasividad.
- ¿Cómo se llama usted, caballero? - me dijo entonces la compadrona, ya con la criaturita en brazos.
- Paco. Paco Chumoski. Para servirla a usted y a la Vírgen del Carmen. Culé hasta las trancas, currante, honesto, responsable, y, si me dejan, también muy cariñoso. No he tenido mucha suerte en el amor, sabe usted, pero ahora soy el hombre más feliz del mundo, o casi, al menos hasta que mi niña vaya cogiendo su colorcito. Ande, dele una palmadita más a ver si llora un poco más fuerte y se desahoga del todo la chiquilla.
- Paco - me contestó la mujer. Mis rodillas eran como gelatina Royal - A la niña no le pasa nada.
- ¿No? ¿Está usted segura?
- Segura. A la niña no le ocurre nada.
Todos guardaban silencio. Solo se escuchaba el llanto de mi princesita. Hasta el Tirilla, que es un bocazas de la hostia, mantenía la los labios firmemente apretados. Se dibujaba una línea firme en su boca y su cara reflejaba de todo menos alegría. Parecía a punto de llorar.
- Pero.... - acerté a decir.
- La niña, Paco..., la niña no está morada... - me contestó muy despacito, con mucha dulzura-. No le falta el aire ni sufre ninguna incidencia a simple vista. Tiene buenos pulmones además, por lo que veo. Lo que ocurre es que la niña es así. Es de color.
- ¿De color? ¿De qué color?.
- Tirando a negro, Paco. La niña es negra.
Miré a la Mariajo. Estaba llorando.
- Solo fue una vez, Paco. Un desliz. Con el Mateo. Una vez, te lo juro. Sin querer. No me di cuenta. Fue una tontuna, te lo prometo.
Luego miré al Tirilla, que aún asomaba la cabeza por la puerta, algo incorporado ahora sobre la camilla. Con lágrimas cebolleras en los ojos se llevó dos dedos a la boca e hizo el gesto de "chitón" imitando el cierre de una cremallera en sus labios.
- Paco, esto queda entre nosotros, no te preocupes, nen - se dobló del dolor de tripa durante un instante - hay un amigo en mí, tío, ya lo sabes - en este punto el celador se lo llevó.
A las 07:40h. mi vecina la Rosario despertó con un fuerte dolor de cuello y las bragas de color carne humedecidas. En la tele reponían "The Dukes of Hazzard" a esas horas. La Teletienda cachonda acabó sin poder captar una nueva clienta pero Antonio Banderas ganó una amante anónima más. Mi amigo José Luís le dio un piquito cariñoso a su nuevo amor de barra y se despidió entre grandes promesas de afecto y atenciones. Pedrito "El Cascas" se dirigía al gimnasio, fresco como una rosa. Paco, el kiosquero, abonaba religiosamente la cuota establecida por los dos servicios acordados con Pamela, la megamulatona, aunque en realidad no pudo pasar del primero, y a duras penas. Y el Tirilla..., bueno..., el Tirilla estaba siendo sodomizado analmente por una sonda. Le estaban limpiando el estómago. Podía escuchar sus lamentos perfectamente. Todo el Hospital podía hacerlo, de hecho. Es por ello que los míos quedaron solapados y pasaron más desapercibidos.
FÍN.
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