Blogoteca 20 Minutos

jueves, 11 de febrero de 2010

Diario de... Una bacteria.

Científicos estadounidenses de la Universidad de Pennsylvania han logrado revivir una bacteria que llevaba sobando 120.000 años bajo los hielos de Groenlandia. Según ellos esto puede ayudar mogollón a recrear y comprender posibles hábitats allende el planeta Tierra, es decir, vida extraterrestre.
La bacteria, de entrada, es poca cosa: entre 10 y 50 veces más pequeña que la bacteria que nos provoca cagaleras (gastroenteritis, vamos, cagaleras para la gente fina) y potadas varias (del verbo potar). Y no se llama "Chiqui", "Cuqui", "Vane" o nada por el estilo; no, se llama H.Glaciei, parecido a los componentes de un champú de esos que anuncian en la tele.
No quiero ser agorero pero me gustaría recordar que fue, precisamente en Pennsylvania, donde los muertos, por su cuenta y riesgo además, se levantaron por primera vez y montaron un festival que para qué te cuento ("Night of Living Dead". G.Romero). Así pues..., ¿a cuento de qué vienen estos señores ahora a ir a desenterrar expresamente una bacteria de 120.000 años? (digo yo, ojo). ¿Acaso no tenemos bastante con la gripe porquina?. ¿O simplemente con que cada año mute la gripe de estar por casa?. ¿No tenemos bastante con los pasamanos de las escaleras mecánicas del Metro..?
Mal asunto.

Tú imagínate la bacteria esa (H.Glaciei, recordemos), dormidita ella, después de tanto tiempo, y que la vengan ahora a tocar los huevos..., a espabilarla!!!, y que se mete en el pellejo de alguno de esos tontosdelaba porque es de una virulencia de tres pares de cojones y no hay guante de látex aséptico que la detenga,  oye. Pero vamos a ver, digo yo que si estaba enterrada bajo esos hielos en el quinto coño para que nadie la encuentre..., SERÁ POR ALGO, ¿O NO??. Bueno, pues tú imagínate que uno se infecta (el riesgo existe). Anda ve a por el Frenadol, sabes. Anda, ve. A por el Frenadol y el Nonainoprofeno. Ve, que te vas a comer un mojón.

Cuando te das cuenta, el amiguete en cuarentena. Metido en una celda acolchada. Comiendo carne poco hecha. Del "poco hecho" pasamos en dos días a carne directamente cruda. Y de carne cruda, al día siguiente a carne viva, porque se conoce que dice el gorrión que así no se pierden vitaminas. Bueno, pues nada, ahí me tienes a los científicos echándole conejos y gallinas vivos dentro la celda. Y hasta un ovejo.

- Oye, Frank..., que al ovejo le está dando por culo.
- Sí, lo sabemos. Es una especie de ritual que siempre hace antes de hincarle el diente.

Echándole de todo al hombre (por llamarlo a estas alturas de algún modo). Ovejos, bichas, ratones... Hasta fotos!!!, para luego colgarlas en Internet (el que no corre vuela; siempre hay un espabilao). Y sí, tú ve sacándole sangre. Ve haciéndole análisis. A cascoporro. Y a ver si te aclaras con el microscopio y el centrifugado, chato.

- Dónde están las hematíes aquí...??
- Y yo qué sé, tionen.
- Pero tú las ves por algún lado??
- Yo qué coño voy a ver...
- Y los leucocitos...??
- Eso qué es??
- Joder..., ¿y tú has estudiado Medicina?
- ¿Yo?. Qué va. Pero me sé de memória los prospectos de casi 200 medicamentos. Y luego también me he visto Hospital Central cuarenta veces. Y Urgencias. Y Anatomía de Grey.
- ¿Anatomía de Grey?
- Me sirve de..., de inspiración para..., bueno, ya sabes... Con la china.
- Usted no es Doctor, oiga!!!
- Tócate los huevos. Ni tú payés del campo y bien que te comes los nabos de dos en dos, que lo sabe todo el mundo aquí, colega. No te jode el tío.

Total, que el tío infectado con la bacteria H.Glaciei (lo mejor para tu cabello) araña al que le va a sacar sangre otra vez porque aunque se ha vuelto medio tonto ya le empieza a tocar los cojones que le pinchen veinte veces al día. El arañado grita como un cerdo histérico. Araña a su vez, dentro del paroxismo típico de la situación, a otro científico, pero este último se calla como un putillas y se va a su casa a echarse agua oxigenada. Se pone una tirita y se come una hamburguesa en un McDonald's hora punta. El resto del cuento ya os lo podeis ir haciendo a la idea. Y ojo...: SIN VACUNA. Porque claro, ya me dirás tú una bacteria escondida 120.000 años qué vacuna va a tener eso que no sea un machetazo en la cabeza.
Pringamos todos, fijo.

Yo no sé las ganas que tiene la gente de ir siempre por el camino malo, oye. Las ganas de dar por culo con la puta bacteria. Por qué no reviven a Bruce Lee, hostia??

Saludos cordiales.


NOTA: La noticia de este descubrimiento es real y se dio en Mayo-Junio del 2.009. De ese período es el presente "Diario de..."

miércoles, 10 de febrero de 2010

Valentino Mon Amour. (1)

- Dónde vas hoy tan flamenco, Chumoski?? - me dijo Paco, el kioskero, tendiéndome el tabaco y el Sport.
- Ná, que me he enterado que la Rosario ya ha venido de vacaciones, Paco.
- Aaay, bandido!!! Si es que tu vecina para la edad que tiene hay que decir que no está mal, eh, Chumi.
- Se mira, pero no se toca, Paco. Dame el cambio, anda.
Rebuscó en uno de los bolsillos de su bata azul y cuando extendí la mano en lugar de darme las monedas del cambio me dejó en la palma una tabletilla de pastillas. Sin prospecto.
- Escucha, Chumoski, atiende bien: media de estas media hora antes de lo que tú ya sabes, ¿estamos?. Y verás tú qué arte y qué poderío.
- Pero vamos a ver Paco, ¿qué me estás contando?. Si sabes que a mí no me va la drogaína esta makinera, padre, que sepa dios qué le echan a estas cosas - le dije reprobando con la cabeza.
- Esto no es drogaína, Paco. Que pareces tonto - me contestó bajando la voz - Esto es para darte vigor y ofrecerle a la Rosario una noche de amor inolvidable. Que falta le hace a la mujer y ya puestos a tí también.
- En mi vida he necesitado excitantes de esos. Donde esté un buen plato de callos con garbanzos que se quiten esas tontás. Además que hasta ahora no hemos tenido problema alguno, tu me entiendes lo que te digo.
- Bueno, mira, tú llévatelo de todos modos. Esto es el suplemento dominical, oye. Regalo del Paco - me dijo guiñándome un ojo a la par que se giraba para atender a alguien - Señora Carmela, qué guapa está usted hoy. Tenga, su 10 Minutos. ¿Quiere una golosina para el chucho?.
- No es un chucho, Paco - le recriminó la señora, algo molesta- Es un chihuahua auténtico!!.
Me guardé el cambio y las pastillas esas, el Marlboro, reorganicé el pan bajo el sobaco junto con el periodico y me dispuse a volver a casa. El chihuahua me miraba con aires de suficiencia.
- Hasta luego, Paquito. Y gracias.
- Nada hombre, las que tú tienes, hasta luego. Sra. Carmela, que sepa que su chuchuhuahua hace mala cara. Cosa de la humedad, fijo.

La Rosario es la vecina del Tercero 1ª. Una malagueña de nacimiento que ha tenido una vida un poco difícil. No tuvo hijos pero sí un marido hijoputa que la apaleaba cuando volvía ebrio a casa y que la hostiaba (en el mejor de los casos) cuando lo hacía sobrio. Un mal nacido, mal criado y mal follao que la tenía amargada. Así que un buen día decidió dejarlo y venirse a Barcelona a vivir su vida y ganarse las habichuelas como señora de la limpieza. Es una mujer trabajadora, honrada, honesta y que cae bien a todo el mundo gracias a su talante abierto y despierto. Rondará la cincuentena y yo supe ver en ella lo guapísima que había sido de mozuela. Pero no fue difícil. La que tuvo retuvo y la Rosario, con esos ojos azulones y esas hechuras de hembra voluptuosa, a pesar de los inevitables kilos de fortaleza, curtidos por largas jornadas de trabajo, me encandiló a la primera.

Me enamoré de ella, sexualmente hablando, una mañana como hoy en la que volvía a casa tras las visitas matutinas pertinentes al kiosko y la panadería. La encontré en las escaleras subiendo delante mío. Ella volvía de hacer un turno de noche y llevaba una bata de trabajo algo corta, pero justificada dado el calor que hizo aquel Verano, que se elevaba ligeramente cada vez que subía un escalón, cosa la cual me permitía verle los corvejones del culo y parte de sus bragas de color carne llegado el caso. Corvejón y tremendo cachete, pues. Las bragas de color carne me sublevaron.

- Buenos días -acerté a decir, tras de ella. La educación es lo primero.
- Buenos días. Pase usted que es jóven y va más deprisa.
- Por Dios no se preocupe, mujer. Usted a su ritmo. Que yo estoy aquí detrás suyo más a gustito que todas las cosas.

Dejó escapar una carcajada. Porque sabía que las vistas eran esplendorosas. Lo sabía de sobras como todos sabíamos que los Locomía perdían aceite para freir toneladas y toneladas de papas a lo pobre. Mi corazón estaba desbocado. Pobrecito. Y es que no ha tenido tampoco muchas alegrías que digamos debido a mi apariencia externa, extraña mezcla entre Chals Bronson y Yan Pol Belmondo con resaca de aguardiente. Unos días tiro más para Bronson, y otros para Belmondo. Esto va como va. En función de si me peino con raya o casual. Y el aguardiente, para los carajillos, oiga.

- Disculpe la impertinencia, señora -le dije cuatro escalones más abajo- Con su permiso: ¿Es usted nueva en la comunidad?
- No, rey, que llevo ya casi un año en la escalera. Antes vivía de alquiler en Badalona hasta que me decidí a comprar este pisito - me contestó con ese gracejo que tiene. Entonces hizo un descansillo en el rellano del Segundo, donde yo vivo, y se giró hacia mí -. Ay, qué poco se fija usted en las mujeres del montón. Solo tendrá ojos para las jovencitas, claro - llevaba el escote generosamente abierto; yo diría, entre nosotros, que más de la cuenta. Todo con mucha naturalidad. Sin maldad alguna, tú sabes lo que te digo.

Eso no era un canalillo. Eso era el Canal de la Mancha. 160 kilómetros de longitud. Mis ojos como los de Marty Fieldman."Se pronuncia AIGOR". No podía abarcar tanta naturaleza.Dos masas absolutamente uniformes y compactas de carne rebosaban plenas y aparentemente libres sobre la abertura de la bata. Dos cántaros de miel de la Granja San Francisco listos para untar una rebanada de pan tostao, sujetos por, supongo yo, un sujetador con refuerzos de acero inoxidable. Dios mío, ayúdame en estos momentos. Tragué saliva. Una. Dos. Tres veces. Cuatro. Ayúdame a guardar la compostura. Ya sé que no piso una iglesia desde la primera comunión y que accedí a ello, básicamente, para que me regalaran el reloj, pero dame fuerzas, por favor. Apiádate.

- Vírgen del amor hermoso... - no pude evitarlo. Fue un murmullo. Pero un murmullo perfectamente audible en la quietud de una escalera de vecinos un Domingo a las 09:00h. de la mañana.
- Perdone, ¿cómo dice?.
- Oh, nada, nada. Disculpe. Que es que yo vivo aquí. Esta es mi puerta, el Segundo 2ª.
- Ah. Pues muy bien. Ahora a desayunar. Muy bien hecho. Hoy es que estoy muy cansada, sabe. Vengo de trabajar y estoy reventá. Pero a ver si un día desayunamos juntos. Hago unas tortillas de patatas muy ricas. Bueno..., siempre que no le moleste a su mujer o su novia... ¿Está usted casado?
- No, señora. Ni casado ni perrito que me ladre.
- Huy, qué pena. Un hombre tan apuesto como usted echao a perder. Yo soy Rosario.
- Chumoski. Para servirle a usted y a su bendita estampa.
- Jijijiji. Ay, qué galán está hecho. Pues ya nos iremos viendo, ¿no?. - y echó mano del tramo de escaleras que la llevaba hasta su rellano.
- Dios la bendiga.

Escuché cómo volvió a reir tras mi último comentario. Me asomé al hueco. Miré hacia arriba. Las palpitaciones me estaban mareando. Un último vistazo.

Madredelamorhermoso. Ese culo, amplio y extenso como las llanuras por donde corrían los sioux a darle unas pocas galletas al general Custer, desafiante a la gravedad, impertérrito ante el paso del tiempo, valía un imperio. NO. Mejor dos, dos imperios. Maldita sea. Que sean tres y a tomar por culo la partida de RISK.

Me masturbé compulsivamente durante una hora. Con Neutrógena.

Viva Suecia. O Noruega. O lo que coño sea.

TO BE CONTINUED