Blogoteca 20 Minutos

jueves, 4 de marzo de 2010

Noche de Fiesta. (FÍN)

Perdí no menos de dos o tres kilos; los dos bocadillos de jamón, las dos litronas y el Chardú, todo. Chorreones de sudor caían por mi frente. Ahora bien, hay que decir que los perdí muy a gusto, las cosas como son. Más perdieron los espartanos, de todos modos, sabes, que no quedó ni uno de vivo para contarlo. Que les den por saco. Por gilipollas. Mucha gloria y mucha leche pero se les acabó el follar. Hay que ser necio. Pero bueno, que sea como sea, hay que reconocer que debajo de las faldillas los tenían bien gordos, eh, eso sí.

- Adiós, Pamela. Dios te bendiga entre todas las putas de Barcelona - le dije encaminándome a la puerta.
- Aaaay, paaapi, ¿pero a dónde vas, mi amool?. Tú tiéne que dejar la cuenta aquí, tú sábe. Son 100 euros, pero yo te lo dejo en 80, cariño, porque me has tratado con respeto.
- Pamelita, reina..., los novios se tratan con respeto. ¿Tú no querías ser mi novia?

La enorme negra me miraba con los ojos muy abiertos, sin saber qué decir. Desanduve mis pasos hasta la cama, la cogí por la barbilla, dulcemente, como en las películas de amor americanas, y le dije:

- ¿Desde cuándo una novia amante le pide lereles a su amorcito por unos revolcones?. ¿80 euros? - continué -. 80 pollazos te pegaba, princesa, puedes estar bien segura de ello. Pero va a ser que no.
- Papito tú no te méta en follóne, por favor. Yo te amo. Dáme los 80 éuro y yo te hago felí un ratito más de gráti, cariiiño. ¿Sí?.
- Tú también tendrás siempre mi amor, Pamelita; empinao, como Dios manda, ya sabes. Gracias por la oferta de todos modos, guapa. Otro día, si eso, vendré con una fiambrera y unas pastillas de vitaminas con Ginseng; mas preparado, en definitiva, para esa boca que tienes que quita el sentío.
- Pero paaapi.... ¿Tú me escribirás?

Me giré, salí por la puerta metiéndome bien la camiseta por los pantalones, que ahora me resbalaban por la cintura, y bajé por las escaleras que antes me llevaron al paraiso de la carne atusándome el cabello para estar presentable. En la barra estaban los chicos echándose unas carcajadas. Hacían cara de vicio y perversión. Todos con ojeras y gestos exagerados. Se les veía satisfechos a los muy cabrones..

- Qué pasa, artistas. Hoy vamos a dormir a gustico, eh. ¿Sí o no?.

Se reían los mamones y me daban palmadas en la espalda. "Eres un machote de la hostia, Chumoski", me decían. "El puto amo, nen", el Tirilla, con cara de adoración. "Qué pedazo de hembra, Chumo. Eres una puta máquina, nen", el Jose Luís. "¿Has podido tú solo?".

- No, he pedido ayuda a dos enanos que se encargan de tareas de soporte y mantenimiento al cliente. No te jode, Albertico; ya te vale, tío.
- ¿Y la chupaba bien, o qué?. Joder, Paquito, en el World of Warcraft serías el puto amo.

De reojo vi como se acercaban de nuevo los tres gorilones; esta vez acompañados de un señor con traje y corbata.

- Hola, buenas noches, caballero.
- Hola, buenas noches.
- ¿Es usted el de los bocadillos de jamón?.
- Sí, señor. Y el de las litronas y el Cardhú. Un poco reseco el jamón, por cierto, pero estaba sabroso - le dije, y acto seguido, mirándole fijamente a los ojos, añadí-. ¿Y usted es el que no quería subírmelo a la habitación?.
- Me dice la Srta. Pamela que no ha querido abonar la cuota por los servicios prestados.
- Los servicios prestados..., ya... De eso quería hablar precisamente con usted. Mire, si me hace el favor, espere un momentito, que ahora lo arreglamos.

Cuando eché mano al bolsillo los tres gorilones se pusieron en posición de defensa personal. Yo, muy lentamente, sin dejar de mirarles, la saqué y les enseñé el Nokia. Marqué un número delante de ellos. El mariquita de la barra había cortado la música del local. Silencio de escena tensa en una peli de Sergio Leone. El tono de llamada sustituyó a la samba para sátiros con cadenas y camisas desabrochadas y puso el toque Banda Sonora Original al momento. Me puse el móvil en la oreja muy despacito. Mis colegas estaban flipando. Todos callados. Sin decir ni mú. Alguien descolgó al otro lado de la línea. "Sí, dime". Pudo escucharse perfectamente. Entonces empecé a hablar sin apartar la mirada del señor encorbatado y los tres gorilones.

- Sí, hola. Paco al habla. Eso es, correcto. Sí, en la casa de putas. Luz verde, ¿no?. Sin problemas. Vale, perfecto. Sí, ok, ok. Cojonudo. Ole tus huevos. Vale, de acuerdo. Corto.

Me guardé el Nokia con la misma parsimonia con la que lo había sacado, vale. Igual que si estuviera enfundando un Colt 45. Sin dejar de mirarles. Y con un tono vasilón hasta la muerte, cogí y le dije al encorbatado, en primera instancia:

- Mire usted, Sr. Chisgarabí, que dice la Señora Teniente, que precisamente hoy, el Juez que nos lleva a la unidad está de guardia esta noche. Que si necesito una orden de registro la tengo en 45 segundos. Y, especialmente, que le pregunte a usted por la rubia delgaducha que se fue con el Jose Luís detrás de las cortinas hace una hora. Justo esa que se está metiendo una raya detrás del macetón ahora mismo. En fín, tonterías, ya sabe; que cuántos años tiene, que si están los papeles en regla, que si aquí se consume drogaína...

- ¿Me puede enseñar usted su documentación, por favor? - me dijo el notas con aire de sobrado.

Cogí, me baje la bragueta, me saqué el cipote, lo puse encima de una mesa que había al lado, entre dos cubatas, donde estaban sentados un viejales con una guarrilla, y le dije:

- De momento, esta, es la única documentación que tienes que ver. La que te va a dar por culo como me sigas tonteando, básicamente. Porque como te saque la otra, te juro por mi santa madre que tú y los gorilones dormís esta noche en el calabozo, y mañana en el trullo, en el mismo corredor donde pondré al mariquita de la barra que me ha sablao 50 leuros, o sea, en el de los mariconazos. Tú mismo, en 5 minutos tienes aquí a la brigada.

Los colegas, de momento, estaban respondiendo bien. Excepto el Tirilla, que tenía los ojos como el monstruo de las galletas (no sé qué hacer con este muchacho, la verdad). El encorbatado, como vio que no tituteaba, acabó pidiéndome disculpas, a regañadientes, pero no se fue muy lejos. "Tómese lo que quiera, caballero. Faltaría más". Así que le dije a la guarrilla de la mesa del viejales que dejara de manosearme el rabo, me lo guardé, y girándome hacia los chavales, les dije:

- Venid para la barra que nos vamos a tomar unos whiskitos de gratis. No -le advertí al mariquita cabrón-, de ese no. Saca el Lagavulin que tienes dentro de ese armarito, piratón.
- Chumoski, que nos matan - me dijo el Jose Luís por lo bajini.
- Tú tranqui y bébete el whisky. Y haz el favor de dejar las ventosidades nerviosas para otro momento si no quieres delatarte y que los inventores del Sudoku, es decir, esos tres de ahí, te deformen un poco.

Los gorilones no nos quitaban ojo. Así que les dije con la mirada a los chicos que espabilaran que había que irse cagando hostias. Nos bebimos en tres tragos 2 botellas de Lagavulin. Sin hielo. A palo seco. Y nos largamos sin mirar atrás.

Una vez dentro del coche el Tirilla le dio al contacto, pero antes de arrancar se giró hacia mí, aún con los ojos desorbitados.

- ¿A quién coño has llamado, Chumo..?
- A la Rosario. Mañana tendré que darle explicaciones. Pero ahora no pensemos en eso, Tiri. Ahora toca disfrutar, que la noche es jóven. Agila, nen, que los primos de King Kong están asomando la cabeza por la puerta.
- Gracias por los whiskazos, nen.
- Las que tú tienes, joder.Soltó una risotada, metió primera, dejó 1.000 duros de goma delante de la puerta del puticlub, y nos fuimos.

Todavía conservo en mi memoria la fragancia a Tulipán Negro.

FÍN.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Cine de Miedo. (3). Hoy: "Siento una presencia".

Decidme si miento: es ponerse con la tabla Ouija a jugar al Trivial Pursuit, o entrar en un caserón con fama de podrido, incluso en el pisito de tu vida, 58 m2, superhipoteca 100% a 60 años vista, que te acaban de dar las llaves, vale, con unos acabados que acojonan mazo (literalmente), y, al poco rato, alguien tiene que decir la frase magica: "siento una presencia".

De-pu-ta-ma-dre, colega. Primero la PS3 reseteada por culpa del mes de Febrero, todo el historial de trofeos y logros a tomar por saco (perdí el supernivel de respeto perril y la categoría de Ultramago Maximum Erection; dios mío, vuelvo a ser un piltrafilla) y ahora esto.

De entrada, ya, el mal rollo en el cuerpo. Eso no te lo quita nadie. Y es que, si estás en un caserón podrido, tiene un pase porque bueno, es lo típico, no, es decir, no hay caserón podrido sin antecedentes criminales y delictivos de por medio, ya sean puntuales, ya sean reiterativos en el tiempo en base a una extensa historia de fenómenos paramilitares de esos, vale. Pero que estés en el pisito de tu vida, nuevo de trinca, con los plásticos puestos todavía en la mesa, en las sillas, en el sofá sin estrenar del IKEA, todo niquelado, y que te venga el mamón de turno a decirte que siente una presencia y que, no es precisamente una hemorroide rabiosa en su ojete, a mí que no me vengan con historias, nen, que eso raya cosa mala. Pero claro, como esto son cosas que no se pueden escoger (al igual que la família política), sino que le vienen a uno así, sin más, pues no queda otra más que joderse y, tirando largo, consolarse pensando que le puede pasar a todo hijo de vecino.

Luego, cuando nos hemos situado, y medio aceptamos el asunto con cara de no he acertado la Primitiva del Jueves porque en lugar del 36 ha salido el 37, en lugar del 24 el 25, en lugar del 6 el 7, en lugar del 43 el 44, etc, etc., entonces se hacen las preguntas fijas y estipuladas, al más puro estilo Test de Autoescuela, para este tipo de situaciones. Veamos:

1.- ¿Eres hombre? ¿Mujer? Si eres mujer: ¿estás buena?.
2.- Si uno es una miaja cotilla como mi vecina la del 1º 1ª, pues entonces vienen esas de: ¿te han asesinado? ¿y quien ha sido? (esta última siempre precedida de un "no me jodas!!") ¿y te dolió mucho? ¿estás sufriendo? ¿estás mosqueao? ¿te gustan los pepinos en Verano? ¿y los que se echan al gazpacho?.
3.- Las interesadas: ¿podrías decirme los números del Euromillón de esta semana? ¿y la Quiniela? ¿el cupón de la ONCE? ¿joder, te puedo pedir tres deseos, por lo menos, o qué?
4.- Y bueno, luego están las del palo mas intimo, vale, como por ejemplo: ¿Podré follarme a la Vane? ¿Se tragará la lefa? ¿Me dejará darle por el bul? ¿Y meterle el dedo? ¿Cuántos?.

De todos modos, a mí lo que más me pone, es esa brevedad tan sugerente y exótica, rozando lo místico, de la pregunta por antonomasia: ¿estás muerto?.

No, espera que no lo está, es que el vaso esta radioteledirigido a distancia, sabes. O eso, o imantado con el tapete de la mesa que lo ha hecho la abuela con ganchillo. Se conoce que la oveja de dónde cogieron la lana para el tapete era la más puta del rebaño, ergo, no era vírgen, tú me entiendes, y eso crea estática en el tapete, como en la televisión cuando un relámpago le mete un viaje a la antena colectiva, verdad, entonces a su vez, pues claro, es quitar los dedos del vaso y ya puedes observar como va a su bola. Sin cables ni nada. A lo Wi-Fi, vamos.

Otro detalle importante a tener en cuenta: la temperatura ambiente.
Un cosa te digo, y es que se conoce que ese frío que hace de sopeton no es que la calefacción esté jodida. No, colega no. Así que pasando tres pueblos de llamar al electricista, pavo. Ni-se-te-ocurra, que no van por ahí los tiros, eh. ESO ES LA PRESENCIA, chaval. O acaso tú has visto que cuando se vaya a aparecer un espíritu, ectoplasma o, simplemente, una imagen trucada de fotografía, en lugar de decir "hostia, nen, qué rasca que hace!!!", cojan y digan "Por favor..., qué calorina que hace, macho!!!", ¿verdad que no?, pues eso.


Y es justo que hace una rasca que te cagas (todos echándose los brazos a sí mismos; "Brrrr..., qué frío, qué frío!!!"), que el vaso de Nocilla se mueve solo, las ventanas se abren, tiembla el suelo, se balancea la lámpara, se caen los cubatas recién servidos, la botella de J&B también.... En fín, que hay variedad de efectos colaterales, vale, pero lo que es niquelado, lo que nunca falla, es que las velas se apagan. Eso fijo. Y ya te aviso de algo: te pongas como te pongas, no seas tonto gastando la chufa del Zippo, que se volverán a apagar.

"Siento una presencia", dice el listo de turno. Tú mirando para todos lados como un gilipollas diciendo para tus adentros "pues yo no veo nada, sabes, pero vamos, que sí que es verdad que tengo erizados los pelillos del escroto como puntas de clavo, las cosas como son, y que no me duelen prendas en admitirlo, ojo".

- No veas, nen, qué rasca hace. Tengo los pelillos del escroto como la cabeza de Pinhead.
- Pues haz como yo, gilipollas.
- ¿El qué? ¿Buscar la presencia?
- No. Depilarmelos con la Match Fusion, corki.

Entonces va un espejo bien grande, y revienta, de sopeton: CRASSSH!!!
El intestino gordo que te dice: chavalote que sepas que llevo algo mas que aire camino de la salida. Dos gotas de pipi se han escapado y echan a correr pierna abajo.

- Yo me abro de aquí.
- Estate quieto que si no la presencia se cabrea.
- Yo no le he hecho nada, nen.
- Eso da igual.
- Qué mal rollo me das, pavo.
- Que te estés quieto, te digo, que me ha parecido escuchar algo detrás de esa puerta.
- Me estoy cagando del jiñe (R.A.E. "jiñar"). Yo me abro.
- Si te vas la maldición te perseguirá a tí, a tus viejos, y hasta a tu prima la Yoli.
- Tú te flipas. ¿Y mis viejos que coño tienen que ver en esto, colega?.
- No lo sé, pero esto funciona así.
- ¿Y la yoli?.
- ¿Tu prima? Por guarra y por calientapollas. Menuda faena le hizo hace poco a un amigo mío. Y además que yo he visto una peli en la que el espíritu se follaba a la pava y ella no podía verlo, sabes.
- Ni yo tampoco pavo.
- Es que es una peli de hace veinte años.
- ¿Tú eres corki o qué te pasa? Te estoy diciendo que no veo ningun espíritu aquí, ahora mismo, joder.
- Que te calles la puta boca te digo, que noto una presencia, joder, o sea que estate quietecito y achanta la boca ya, que pareces un loro.
- Que voy suelto, cabrón.
- Pues te aguantas, pavo.

Cuando abre la puerta tras la que había escuchado el ruido, no hay nadie. Es el cuarto de los trastos de la limpieza y se caen encima de ellos los cubos y las fregonas mal colocados previamente justo para que armen un follón de tres pares. Ahí el intestino del Rodri, inevitablemente, deja ir unos primeros efluvios. Con silenciador. Un pfffffffff.

- Huele a muerto, Rodri, te lo he dicho, colega, es la presencia.
- Ya te digo, nen.

Y entonces, sí. Entonces eres tú el que nota que no estais solos, te giras a cámara lenta como Walker Texas Rangers (mítica patada con giro de 180º), y la ves, al fondo del pasillo. Con los pelos largos. Muy largos (no descartes que lleve extensiones) y desaliñados, un camisón que algún día muy lejano fue blanco, y con unas trazas, en general, como si se hubiera acabado de levantar de un coma después de un siglo. Su piel del color de las lápidas recién pulidas. Mirándote de reojo con la cabeza ladeada ("mecagondios..., me está mirando a mí???").

Es un momento, este, en el que, aún y siendo varón, escuchas una voz por lo bajini que te dice: "Hola, soy tu regla".